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Pavel Sterec
Revista Umělec
Año 2007, 4
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Pavel Sterec

Revista Umělec 2007/4

01.04.2007

Palo Fabuš | Nuevas Caras | en cs de es

El lenguaje, las circunstancias comunicativas, pero también la inasibilidad de los fenómenos individuales en el plano personal son los temas a los que se dedica en su trabajo Pavel Sterec, estudiante de AVU(1) en el taller de creación conceptual de Miloš Šejn. Con su obra se extiende la línea que limita la motivación y la posición del autor, así como las condiciones generales de la producción artística y su comprensión.
La fuerte inspiración del importante artista del performance taiwanés Tehching Hsieh llevó a Sterec, en su temprana investigación de la relación entre el artista y la sociedad, a una serie de performances de okupa en el proyecto Domov (Hogar). Aunque él mismo las incorpora a su época pre-artística, en general en su obra posterior la motivación respecto a estas acciones representa una base importante: por ejemplo, se hizo envolver en un saco de plástico opaco y aprisionado de esta manera fue “puesto” al lado de un basurero, hasta que la policía acabara con el performance cuatro horas más tarde. Durante su serie eremita vivió en diversas moradas provisionales en lugares
abandonados.
Aunque para Sterec lo importante en estas acciones era sobre todo su propia experiencia (las acciones no eran públicas y apenas están discretamente documentadas), estos actos de reclusión le llevaron al establecimiento de preguntas sobre la transmisión e inteligibilidad del testimonio del autor.
El lenguaje como puente, pero también como barrera en la comunicación, constituyó durante mucho tiempo su tema principal, lo cual se manifestó, por ejemplo, en los proyectos Miss Understanding (Malentendido) y Walkmenáři (los walkmenistas). Miss Understanding surgió y se desarrolló en colaboración con Vilém Novák. Los preparativos se basaron en la memorización de una serie de signos compuestos de palabras que utilizaban el mínimo número de letras. Presentaron una lengua sencilla, comprensible solo para los actores del performance en la que un programa reconocedor de voz traducía los chillidos emitidos al checo. El acto público, con el irónico nombre de “conferencia”, se desarrolló luego en un espacio que los autores delimitaron con paredes hechas de basura recogida. El diálogo chillado de los autores, a quienes una asistente repartía comida y bebida, acabó en el momento en el que el reconocedor de voz se detuvo automáticamente porque la incapacidad de los autores de seguir articulando exactamente los sonidos aprendidos le impidió seguir traduciendo.
El artista también trabajó con un lenguaje artificial en Walkmenáři (los Walkmenistas), cuyo contenido se basa en su interés de largos años por el performance. En esta pieza, un grupo de voluntarios, con los ojos cerrados, responde sincrónicamente a preguntas que oyen en auriculares conectados a un walkman (radio casetera). Las respuestas a preguntas del todo íntimas, a pesar del carácter público de la acción, permanecen en secreto gracias a que son expresadas según un juego de actos físicos en los que los actores han sido instruidos de antemano. El espectador, que no ha sido instruido sobre la significación de estos gestos, puede observar solo las diferentes respuestas de los actores individuales.
Aunque se pueda ver en el concepto de la acción un parecido con la percepción post-estructuralista de la lengua como sistema de diferencias, aquí se trata sobre todo de delimitar la fina frontera entre lo misterioso de los gestos realizados y lo público de las respuestas sinceras así expresadas. Sterec, serenamente y sin resignación, hace constar la imposibilidad real de expresar lo más interno. Por otra parte, la descodificación, como nueva codificación, la había utilizado ya en Miss Understanding.
Las condiciones de la relación funcional del autor y el espectador son investigadas también en otras obras, en las que se reduce a un canal que pone en relación al emisor y el receptor. Por una parte es una intervención secreta, en la que por medio de una transmisión pirata entra en el espacio audiofónico público de restaurantes y tiendas con radios encendidas. Por otra parte, como autor, se sitúa en la posición del receptor y la comparte con el espectador. La realización de esta posición especial está representada sobre todo en El caballo de Troya y el proyecto Ears (Orejas).
En el primer caso, llevó al Ministerio de Cultura, como regalo para el ministro, una estatua de un caballo que contenía un equipo de escucha, y luego hizo pública la frecuencia en la que se podía interceptar la emisión "captada".
En el proyecto Ears, propuesto para el festival Europalia de Bruselas, construyó una réplica funcional de la antigua tecnología del ejército destinada a la escucha a distancia. Mientras que en El caballo de Troya coquetea con la crítica institucional, Ears amplifica la tensión entre la apariencia oscura del objeto hueco y su función coercitiva original, cuando las sitúa en el contexto actual. En ambos casos, Sterec confiere al espectador el poder pasivo de la escucha, la posibilidad de la presencia anónima.
Pavel Sterec se dedica también a temas ecológicos, pero no tanto por su urgencia actual como por su interés personal. En su casa, suplió la iluminación tradicional con bombillas UV y simuló de esta manera tan sencilla el agujero de la capa de ozono. En los muebles de la cocina, vertió plomo refundido de la batería de su coche y simuló así la contaminación natural. Llevó a cabo una catástrofe ecológica individual en el proyecto Osobní ropní skvrna (La mancha personal de petróleo), en el que vertió petróleo en la bañera medio llena de agua de su casa. Representó la colección de ecocatástrofes caseras en el espacio de exposiciones de la antigua gasolinera en Slaný.
La postura apreciablemente irónica de esta serie sobre el medio ambiente expresa por una parte lo inasible de los fenómenos sociales a nivel personal, pero sobre todo cuestiona el absurdo individualismo en la construcción del espacio personal respecto de los problemas globales.
En el marco del proyecto Simbiosis, Sterec fijó en un árbol, sobre la galería Skolská, un modelo funcional de organismo simbiótico y simuló así, de forma divertida, el ciclo ontogenético. Paneles solares del tamaño de hojas de papel permitían extraer de la tierra la humedad, que se acumulaba en una pelota de goma, que representaba, en la simulación biológica, a un fruto que crece. Esta experiencia, con un paso lateral en dirección al bioarte, también lo revalúa en su proyecto más maduro y hasta ahora el último, Expogénica. La necesidad de investigar las formas delimitadas por las circunstancias del creador lleva a Sterec a fijar un nuevo sentido en la creación. Expogénica es una instalación-exposición en la que Sterec, con el apoyo técnico Vilém Novák, aplica la teoría de la evolución. Consiste en siete esculturas en vitrinas, provistas de sensores de acercamiento y de cuerpos caloríficos. Estos se activan según la medida de la falta de interés en el objeto, que en tal caso sucumbe a una lenta destrucción. Según el principio de “supervivencia del más apto”, a las siguientes rondas/exposiciones/generaciones llegan híbridos de los objetos a los que los espectadores han prestado mayor atención.
La serie programada de exposiciones vinculadas entre sí (la primera, en el momento de escribir este artículo, estaba siendo preparada para el festival Enter3) refleja de manera crítica el funcionamiento artístico y sus mecanismos de poder. El tono incisivo suena en el título gracias al evidente parentesco con la ideología nazi. Expogenica mide la delicada decadencia del gusto en beneficio del éxito computado.
Desde una perspectiva panorámica de lo que hasta ahora ha sido la obra de Pavel Sterec, se puede trazar claramente una auténtica preocupación sobre las condiciones originales del testimonio del autor, pero también sobre la relación respecto a los fenómenos que nos superan, y sobre el esfuerzo de reducirlos aun a pesar de unas dificultades que no pueden evitarse. El paso adelante de Sterec hacia nuevas creaciones anticipa al menos una buena razón para mantenerle en el punto de mira.





pies de página
(1) Academia de Artes Plásticas




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